La politica exterior americana consolida un estrategia consistente en alejar las fronteras del conflicto hacia zonas fronterizas. La pretención de conformar un anillo defensivo tuvo un relativo éxito por cuanto, tras la consolidación del proceso revolucionario en Cuba, America Latina se convierte en una de las zonas fronterizas de la tensión internacional. Por otro lado se amplia la influencia más allá del Pacífico
Por tanto, no solo la defensa sino, también, la sublimación del éxito económico del sudeste Asiático se hicieron necesarios para probar la gestión político-económica de esta estrategia estadounidense
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